
Siempre he pensado que mis demonios salían en el día, en lugar de la noche. Nunca le he tenido miedo a la oscuridad. Sólo miedo de las cosas reales: enfermarse, tener inyecciones, dolor físico... la muerte. Esos son mis monstruos, no fantasmas, vampiros o cualquier otra cosa que se puede ocultar debajo de tu cama en la noche.
Me equivoqué.
La oscuridad hace que todo sea peor.
Cuando el psiquiatra de María aconseja una estancia corta en una unidad psiquiátrica, se confirman sus peores pesadillas. ¿Cómo puede mejorar en un lugar que la llena de temor? Cuando conoce a los demás pacientes, comienza a tener un poco de esperanza, hasta que ella se da cuenta de que el número de muertos en el hospital está aumentando sin explicación. Algo siniestro acecha en los pasillos y tal vez ella es la única persona que puede detenerlo...
Mary tiene que enfrentarse a las Cosas que ella ve a si tiene una oportunidad. ¿Pero podrá sobrevivir a un enfrentamiento con la muerte misma?

















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