
Nuestro hogar está al borde de la guerra y mi matrimonio pende de un hilo.
Mientras los ejércitos vecinos amenazan con marchar hacia Four Corners, yo me enfrento a una zona de guerra en casa. No me atrevo a mirar a Reaper o a Gunner, y mucho menos a hablar con ellos. No sé en qué punto se encuentra mi vida amorosa, o si siquiera sigo teniendo una. Solamente Jandro es mi roca, y solo mi trabajo me da un propósito.
Ansiosa por una distracción, aprovecho la oportunidad de volver a ser médico de batalla. No sabía que me obligaría a poner fin a las semanas de silencio entre mis hombres y yo. Y me ha hecho darme cuenta de que, después de todo, puede que no esté preparada para dejarlos marchar.
Sin embargo, el perdón está muy lejos. Antes de que pueda siquiera considerarlo, Horus me dice que es hora de partir.
Tengo que encontrar a Shadow con el dios del cielo como única guía.

















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