
Han pasado tres años desde que le confesé mi amor a mi profesor de inglés, pero mi corazón de todos modos dio un vuelco cuando lo vi en el trabajo.
Por ese entonces, estuvo horrorizado por mi carta, al igual que estuvo sorprendido de verme hoy. Bueno… ¡yo no lo invité a que fuera a la biblioteca! Se encontraba en mi terreno. El gran imbécil.
Y daría cualquier cosa por permanecer lejos, muy lejos de esa mirada conocedora, pero su clase vendrá aquí durante todo el semestre. Estaremos muy cerca.
Sí, voy a morir de humillación todos los días.
Porque a pesar de que su rechazo fue muy duro, a pesar de que soy una mujer adulta ahora, sigo deseándolo. Todavía sueño con él en la cama todas las noches.
El señor Finch jamás puede saber lo que siento.
Y tiene que dejar de mirarme de la manera en que lo hace.

















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